En los últimos años, la anorexia y la bulimia han ido adquiriendo gran resonancia social hasta convertirse en los trastornos de conducta alimentaria más importantes de la sociedad. Sin embargo, a la hora de rehabilitar estos trastornos, se pueden encontrar carencias importantes ya que la sintomatología es muy amplia, abarcando afectaciones tanto psicológicas como físicas; y siendo la intervención más importante la psicológica, se dejan muchos aspectos físicos sin intervención.
Es por esto que se ha decidido profundizar más en el tema, centrándose en los componentes miofuncionales de este tipo de pacientes y en su posible rehabilitación a manos de un logopeda.

1. Bulimia

¿Qué es la bulimia?

De acuerdo con el DSM-IV, la bulimia es un trastorno que consiste en atracones y en métodos compensatorios inapropiados (vómitos provocados, el abuso de fármacos laxantes, diuréticos y otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo) para evitar la ganancia de peso. Además, debido a la examinación del cuerpo y las ganas de bajar de peso corporal, se tiende a presentar un patrón de ingesta hipocalórico o de dieta restrictiva. Podemos diferenciar dos tipos de bulímicos:
– El purgativo: que incluye la autoprovocación del vómito o el uso de laxantes, diuréticos o enemas
– El no purgativo: que utiliza otros tipos de conducta compensatoria como el ayuno o el exceso de ejercicio.
Según (Cervera, 2005), es un trastorno caracterizado por atracones de comida que después tratan de compensar con conducta anómalas como vómitos o abusos de laxantes o dietas restrictivas. Además se da una gran preocupación por el cuerpo y una serie de alteraciones físicas y consecuencias emocionales negativas.
Los criterios diagnósticos son:
– Tiene “crisis en las que ingieren grandes cantidades de alimentos”, es decir, se dan atracones
– Estos atracones se repiten con cierta frecuencia, al menos dos veces a la semana, y durante tres meses.
– El bulímico tiene la sensación de que estos atracones están fuera de su control y de que durante los mismos no puede dominarse.
– Para evitar el aumento de peso se provoca el vómito, recurre al abuso de laxantes o diuréticos, o bien restringe comida o hace ejercicio físico excesivo
– Está muy preocupado por su silueta y su peso corporal. Se autoestima está muy influida por estos valores.

Cuadro de trastornos anatómicos:

(Cardoso, 2007) dice que en este problema, los vómitos, ya sean autoinducidos o no, se encuentran presentes en todos los casos, al contrario que en la anorexia, provocando una erosión del esmalte dental, que causa decoloración, erosión e incluso la pérdida de los dientes.
Las complicaciones a nivel anatómico que más podemos encontrar en estos pacientes son:
– Hipertrofia de las glándulas salivales
– Sialoadenosis, principalmente en las parótidas
– Problemas en la producción de la saliva, asociado también a la medicación que reciben
– Daños en la mucosa: se ve afectada por la falta de hidratación y se crean úlceras e infecciones, además de eritemas (enrojecimiento) a consecuencia de la irritación por el contenido gástrico. Se daña la mucosa del revestimiento esofágico, faríngeo, la mucosa palatina y gingival; manifestándose, además, con disfagia.
– Perforación esofágica
– Nauseas al comer provocadas por una hipersensibilidad del reflejo nauseoso
– Laceraciones provocadas por la autoinducción del vómito
– Deshidratación
– Reflujo gastroesofágico
– Mordida abierta anterior, provocada por la reiterada introducción de los dedos en la boca para provocarse el vómito. Los dedos empujan las piezas dentarias inferiores hacia detrás y se van descolocando poco a poco, provocando una mordida abierta anterior.

Cuadro de trastornos funcionales:

(Cardoso, 2007) nos da una serie de trastornos que podríamos clasificarlos de la siguiente manera:
Respiración: Las alteraciones respiratorias que más se producen en estos pacientes son las neumonías provocadas por aspiraciones, en ocasiones, incluso, de su propio vómito. Además puede aparecer neumotórax provocado por el aumento de la presión torácica que aparece a la hora de provocarse el vómito
Alimentación: Debido a la mordida abierta anterior, estos pacientes podrán tener problemas en la fase oral de la deglución, ya que al presentar una descolocación de las piezas dentarias, las masticación se realizaría con mayor esfuerzo, llegando, incluso, a hacer una mala formación del bolo alimenticio.
A parte de este problema, el resto de trastornos que presentan en las distintas fases de la deglución son, en general, los mismos que en la anorexia, exceptuando la fase faríngea, donde presentarán mayor problema:
– Fase oral preparatoria: Uno de los problemas que podemos encontrar en esta fase, debido a la hipotonía que padecen estos pacientes, se produce en la masticación y en la manipulación del bolo. La lengua no tiene fuerza suficiente como para mover el bolo en el interior de la cavidad bucal. Además, puede haber un problema de eficacia ya que al no haber un buen tono muscular puede producirse un escape de alimento al exterior provocado por la mala oclusión de los labios a la hora de mantener el alimento en la boca.
– Fase oral de transporte: El problema que podemos encontrar en una persona con anorexia en esta fase se debe, prácticamente en su totalidad, a la hipotonía que encontramos en estos pacientes.
Con respecto a la musculatura lingual, al verse afectada, podrá haber un problema en la realización del sello palatogloso; se observará como el paciente mantiene el alimento en la boca más tiempo de lo debido, ya que no tendrá fuerza suficiente para propulsar el bolo, esto provoca que haya una deglución fraccionada, aumentando las probabilidades de que queden restos en la cavidad bucal, y poniendo en riesgo la seguridad del paciente.
Además, podemos encontrar regurgitaciones del alimento por las fosas nasales, ya que la incompetencia del velo del paladar provocaría un mal sello palatofaríngeo, teniendo un problema de eficacia.
– Fase faríngea: Los problemas que encontramos en esta fase se asocian a la incoordinación o al mal funcionamiento de la epiglotis. Este problema puede provocar desde atragantamiento por una penetración o una aspiración, hasta una neumonía. En caso de que el reflejo tusígeno no se encuentre conservado, podría producirse una muerte por ahogamiento. Las personas que padecen bulimia, suelen tener problemas de seguridad, ya que el hecho de provocarse el vómito hace que la epiglotis deje de ejercer su función de forma adecuada, provocándoles, incluso, neumonías por aspiración de su propio vómito.

Fonación y articulación: La osteoporosis provocada por la falta de alimentación, causa problemas de articulación por el desgaste a nivel de la ATM; además, la hipotonía presentada por estos pacientes provocará problemas de articulación y de fonación:
– Los problemas de articulación son provocados por la falta de fuerza en la musculatura facial, que impide que las praxias, tanto linguales como faciales, se realicen de forma adecuada. Esto lleva a un problema de articulación denominado apraxia. Además, en los casos que presenten una mordida abierta, habrá problemas en ciertos fonemas debido a la maloclusión, habrá escape aéreo y, en ocasiones, tendrá dificultades para pronunciar.
– Los problemas en la fonación son provocados por varias razones; habrá un problema debido a la corrosión que presenta la mucosa laríngea y de las cuerdas vocales por los ácidos gástricos que ascienden al provocarse el vómito, lo que causará una voz más ronca y áspera; otro problema que afecta a la fonación es la hipotonía generalizada que tienen estos pacientes, ya que conduce a una mala postura que impide la correcta salida de aire, provocando una voz soplada y con tono bajo.

2. Conclusión

Como se ha dicho al principio, la anorexia y la bulimia son los trastornos de conducta alimentaria más importantes a día de hoy. El número de afectados por este problema va aumentando cada año de forma considerable y la edad de aparición de éste va disminuyendo. Debido a esto, el abordaje que debería tener la rehabilitación de esta patología debería ser completo, ya que, como hemos visto, todas las funciones que se encuentran en el tratamiento miofuncional están alteradas en estos trastornos, tanto la respiración como la deglución, la fonación y la articulación; sin nombrar las múltiples estructuras que intervienen en estos procesos y que se encuentran dañadas; quedándose sin intervención una vez comienza la rehabilitación del paciente.
Estos problemas, como hemos dicho, se dan normalmente en edades en las cuales la persona aún no ha llegado a su máximo desarrollo. Esto provoca un problema a nivel óseo. La falta de nutrición hace que los huesos no consigan llegar a progresar adecuadamente. Cuando se comienza la rehabilitación de este trastornos, a medida que avanza el tiempo, cualquier síntoma que fuese asociado puede mejorar, pero el problema del desarrollo óseo no puede recuperarse. Por esto, a la hora de realizar una intervención logopédica, hay que tener en cuenta la edad a la que comenzó el problema, ya que puede afectar a todas las funciones que deberíamos trabajar, como la masticación y la articulación, por un mal desarrollo óseo en la ATM; en la respiración, que podría provocar un déficit debido a que la caja torácica no se llega a desarrollar del todo, esto hace que la capacidad pulmonar sea menor y, por lo tanto la frecuencia respiratoria aumentará.
La conclusión final de este trabajo sería que la figura del logopeda debería tener un hueco en el equipo multidisciplinar que tratan a estos pacientes, ya que serían de gran ayuda para rehabilitar ciertos aspectos y conseguir una recuperación más completa que facilite la vida del paciente de cara a su día a día.