Estamos inmersos en una sociedad en el que el papel de la mujer con respecto al mundo laboral y familiar es muy complejo.

 Desgraciadamente convivimos con estereotipos y machismos que hacen mucho daño al equilibrio emocional de las mujeres. Tanto es así que cuando llega la hora de ser madres nos planteamos…… ¿ cómo puede sentar en mi compañía?, ¿ con quién dejo a mi hijo mientras trabajo?….. ¿ a qué hora llego para pasar más tiempo en familia?…..

 Nos planteamos un yin y un yan entre el trabajo y la familia. De ahí que nos encontremos dos tipos de mujeres: 

 Las que dejan de trabajar y se dedican al cuidado de los hijos, siendo socialmente para algunos “una mantenida “,pasan de tener su propio tiempo (trabajo y ocio) al 100% de la dedicación familiar sin que se de la valoración adecuada.

Curiosamente en todas mis reuniones con madres su frases son ….. “ ya no soy yo”….. “ no tengo tiempo para mi”…. “ ya no tengo vida”…..   

 De ahí, que muchas acaben obsesionándose por asuntos sin importancia .Se sienten frustradas porque no llegan a percibir la satisfacción de desempeñar otro tipo de trabajo.

 Por otro lado, nos encontramos aquellas que por cuestiones económicas o por gustos siguen trabajando. Éstas, son las que tienen que aprender a ser SÚPER WOMAN, llevando a los niños corriendo al cole, haciendo las tareas domésticas, la compra, el trabajo….. y cuando llegan a casa se ponen con los deberes, los baños y las cenas . Y por supuesto sin pararnos a pensar en que físicamente ya no son las mismas porque no hay tiempo para cuidarse, algo que afecta a la autoestima de muchísimas madres.

Estas mujeres que siguen adelante con su trabajo experimentan sentimientos de culpa por no pasar el tiempo que les gustaría con sus hijos.

 Según Raquel Serrano en el diario “ las mujeres continúan asumiendo mayoritariamente el cuidado de hijas e hijos ……. Para muchas mujeres, la conciliación de la vida personal, familiar y laboral no es tanto un derecho como una necesidad para poder acceder y mantenerse en el empleo “. 

 Para más inri, nos encontramos con empresas que son reacios a contratar a mujeres que se encuentran con edades comprendidas entre los 30-35 por estar en edad de ser madres, y claro, las bajas por maternidad no les compensa. Además que los salarios y los puestos a los que pueden acceder las mujeres son más bajos en comparación con los hombres. 

 Triste es pensar que después de dedicar años a tu formación, sintiéndote válida para acceder a un puesto, no lo puedas conseguir porque eres mujer  y te encuentras en edad de ser madre.

 Ojalá se llegue a dar el valor que deben recibir aquellas Súper Woman y que de alguna manera en las empresas se tenga en cuenta la situación de la madre trabajadora, que teniendo titulaciones o no, pueda estar acorde al puesto que se merece y consiga conciliar su vida familiar y laboral sin necesidad de ser una súper héroe.

Mientras tanto, vamos a intentar compatibilizar las dos facetas para hacer de lo imposible lo posible, evitando actitudes perfeccionistas que nos ahogan, planificando momentos de ocio para estar con la familia, intentar no llevarnos el trabajo a casa ( no solo a nivel físico sino también psicológico ) y creando espacios para estar con nuestra pareja a solas.

 ¡Un hurra por todas las  “súper woman “ !